
En el mes de septiembre, presentamos como pieza del mes una impresión directa sobre tablero de melamina blanco brillante “Manufactura de sombreros de paja toquilla como producto líder en la economía del Sur”, fotografías que pertenecen al Fondo Patrimonial de Fotografía INPC – Fondo Fotográfico, Biblioteca Víctor M. Albornoz, y actualmente las reproducciones facsimilares se encuentran en exhibición en el Museo de la Moneda del Banco Central del Ecuador en la ciudad de Cuenca.
A partir de 1835, el tejido de paja toquilla se convierte en una actividad cotidiana de la zona Austral como consecuencia de la inestabilidad del Nuevo Estado[1] y por la crisis de producción textil. Las élites criollas buscaban salir de las dificultades económicas que dejó la separación de la Gran Colombia; en 1844 el Cabildo cuencano ordenó que, se instalen dos talleres en la ciudad para aprender el oficio, contratando al maestro Ugalde para que adoctrine a la población sobre la elaboración de la paja toquilla.
“En 1845, Corregidor de Azogues, contrata el señor Bartolomé Serrano, contrata maestros de Jipijapa y Montecristi para que, difundan el tejido toquillero. “Poco a poco esta artesanía se fue perfeccionando por estas provincias y a finales del siglo XlX y hasta la primera mitad del XX no había localidad citadina o campesina en la que no se tejieran los sombreros de paja toquilla que empiezan a competir en calidad con los más finos de Montecristi y Jipijapa, convirtiéndose Azuay y Cañar en un verdadero callejón manufacturero “(Aguilar, 151).
Las provincias de Azuay y Cañar, a finales del siglo XlX, y hasta la primera mitad del XX, se convirtieron en talleres manufactureros, monopolizados por grupos de firmas exportadoras situadas en Cuenca, asociadas a casas importadoras de Estados Unidos “(Aguilar, 147).
La región de la costa era la productora de materia prima de paja toquilla Carludovica Palmata, que se cultivaba en las partes montañosas de las provincias de Guayas, Manabí y Esmeraldas; también existía el cultivo en la provincia amazónica de Morona Santiago, mientras que, las toquilleras de la región sierra manufacturaban el sombrero.
La fibra fue trabajada por los comerciantes costeños mediante el proceso de ripiado, el cual consiste en eliminar la parte exterior de la fibra hasta llegar a la parte más fina de la paja, posterior a ello, ésta era cocinada, secada, embalada y entregada a los comerciantes mayoristas quienes enviaban a Azuay y Cañar, donde era entregada a las pajeras, quienes vendían la fibra a las tejedoras.
Las tejedoras intercalaron sus tareas cotidianas domésticas con la realización de este oficio, siendo una ocupación secundaria un complemento que les permitirá “rellenar” su exiguo presupuesto familiar (Aguilar, 153).
Para el proceso de manufactura, las fibras son remojadas y cepilladas durante la elaboración del sombrero para darle flexibilidad al entramado, el tejido empieza por la plantilla, ésta es de forma circular e inicia con pocas pajas, que a medida que va creciendo el tejido se le va agregando más fibras, al descender a la copa es indispensable el uso de la horma la cual dará la forma naciente del sombrero, para ello se emplea una correa, la cual cumple la función de templar y dar consistencia al tejido. Para terminar el procedimiento se teje la falda hasta concluir con el remate, el cual se lo realiza de izquierda a derecha en el caso de la sierra y de derecha a izquierda en la costa.
Una vez elaborado el tejido, éste es vendido a los comisionistas[2], para que entreguen a las casas exportadoras quienes realizaran los procesos de acabado previa a su exportación.
El primer paso es el azoque, el cual consiste en el apretujamiento de los cabos del sombrero, en el siguiente proceso intervienen los compositores quienes, realizan el acabado del sombrero que, abarca procesos de lavado; para eliminar la grasa de los dedos y los residuos de material.
El blanqueado es un proceso en el que se le somete al sombrero terminado a vapores de azufre para su decoloración en un cuarto hermético; éste procedimiento se lo complementa con el secado que se realiza en los patios o lugares al aire libre, posterior a ello se realiza el sahumado[3] para fijar el color mediante sustancias de blanqueo, repitiendo el proceso de secado.
Finalmente, el hormado, planchado y maceteado son técnicas simultaneas; el sombrero es colocado en la horma para definir su forma, mientras se lo golpea con un mazo de madera hasta igualar la superficie del tejido; al terminar, se pasa una plancha caliente para obtener una forma homogénea y fina propia de los sombreros de paja toquilla.
La alta calidad del sombrero, facilitó el ingreso de este producto al mercado externo. Fue la construcción del canal de Panamá a finales del siglo XlX, que facilito su venta el extranjero. El principal mercado de exportación de los sombreros ecuatorianos en aquella época, fueron los Estados Unidos de América (Aguirre 2018, 16)
El sombrero de paja toquilla sufre dos momentos de crisis, el uno en los primeros años de la República en el siglo XlX, cuando el tejido de paja toquilla se incorporó en las actividades del Austro y otro en 1949, debido al aumento de exportación de sombreros traídos de China y Filipinas a costos más bajos.
Según Cordero, Achig y Carrasco, el descenso del valor de las exportaciones de la región fue repentino, bajó el número de tejedores de 47.280 en 1950 a 27.400 en 1954 (1989, 23). Está la migración, principalmente del campo a la ciudad, provocó que la actividad del tejido de paja toquilla quedé exclusivamente asignada para las mujeres.
Bibliografía
Aguirre, María. 2018. “Las tejedoras de la provincia del Azuay y los dilemas de la declaratoria del tejido como patrimonio inmaterial”. Universidad Andina Simón Bolívar-Sede Ecuador.
Enlace
https://repositorio.uasb.edu.ec/handle/10644/6044
Aguilar, María. 2008.” Los Sombreros de Paja Toquilla en el Ecuador”. Cuenca Ciudad Artesanal”. CIDAP. (pp 147-142).
Enlace
file:///C:/Users/memonge/Downloads/cuenca%20ciudad%20artesanal%20(1).pdf
Cordero, Claudio, Luis Achig y Adrián Carrasco. 1989. “La región Centro-Sur”. En Leonardo Espinoza, comp., La sociedad azuayo-cañari: Pasado y presente, 23. Quito: El Conejo.
María Elisa Monge
Museo de la Moneda, Cuenca
27, septiembre 2024
[1] El 13 de mayo de 1830, el Departamento de Ecuador se retiró de la Gran Colombia y se convirtió en un Estado independiente
[2] Agentes intermediarios de ahí su nombre. Se los conoce también con el nombre de “perros” y son los encargados de seleccionar y comprar los sombreros semi-elaborados procedentes de los sectores urbanos y rurales para revenderlos a las Casas Exportadoras.
[3] Este proceso de elaboración de paja toquilla consiste en colocar a los sombreros ya blanqueados en un horno con azufre durante 24 horas para fijar el color y eliminar residuos.


