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Política para el tratamiento de datos personales
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El Museo Numismático Quito, un espacio creado para preservar la memoria colectiva de la moneda ecuatoriana de una manera lúdica, invita a la ciudadanía a unirse a la celebración de sus 17 años de creación. El miércoles 25 de abril de 2018 en horario extendido de 10:00 a 19:00 el público podrá disfrutar de las actividades especialmente preparadas en conmemoración al aniversario.
La noche del 20 de abril de 1906, Jaime Chávez, Carlos Hermann y Pedro Donoso, en compañía de otros 32 jóvenes estudiantes del Colegio San Gabriel, en Quito, además del padre Andrés Roesch, prefecto del colegio, y el hermano jesuita Luis Alberdi, fueron testigos de un acontecimiento considerado, para la época, como milagroso de acuerdo a la Iglesia Católica.
Según el relato de los presentes, la Virgen de los Dolores, representada en una oleografía francesa ubicada en una de las paredes del refectorio, cerca de la mesa donde cenaban los estudiantes, repentinamente empezó a abrir y cerrar sus párpados. El fenómeno duró aproximadamente 15 minutos y algunos de los testigos indicaron que por breves instantes la imagen palidecía y posteriormente adoptaba tonalidades “lilas y de aurora”. En todo este tiempo -dijeron los presentes- el rostro expresaba una infinita tristeza.

La postal denominada La Bacante – Guayaquil-Ecuador, forma parte de la colección filatélica César Molestina Oquendo del Museo Numismático del Banco Central del Ecuador. En ella se puede apreciar impresa la obra escultórica La Bacante y el Fauno del “poeta modernista y escultor” quiteño Luis F. Veloz (1884 - 1959).
Esta escultura ejecutada en mármol fue encargada al artista por el Ilustre Concejo Municipal de Quito. Su creación se llevó a cabo en la ciudad de Roma, donde Veloz se encontraba como becario de Bellas Artes, patrocinado por el gobierno liberal.
En la historia del arte ecuatoriano, el nombre de Emilia Rivadeneira figura como la primera mujer especializada en el arte del grabado del país. Desde muy temprana edad, esta quiteña nacida en 1839, realizó obras de índole histórica, cultural, religiosa y cotidiana, destacando en una época en la que la participación de la mujer era restringida. Expertos señalan que a los 17 años realizó un grabado de la beata Mariana de Jesús, correspondiente a una biografía realizada por Jacinto Morán de Butrón.
Con un amplio marco de público, el jueves 8 de febrero se llevó a cabo el conversatorio “Tulipe: huellas de una antigua civilización”.
Los expositores Mauricio Naranjo Gomezjurado, Holger Jara Chávez y Sixto Rosero Mosquera expusieron sus hipótesis sobre uno de los mayores hallazgos arqueológico culturales del Ecuador en el siglo XX. Tulipe, hoy por hoy, se ha transformado en un lugar que acoge al turista nacional y extranjero. Además, la comunidad aporta a este proyecto a través de su involucramiento en la atención a los visitantes, la economía local gira alrededor de estas huellas ancestrales.

La Convención Nacional, reunida en Quito, en 1843, dicta una nueva Ley de Monedas –sancionada por el presidente de la República, Juan José Flores– que promueve un cono monetario completo, en oro y plata; si bien no plantea cambios en el sistema, lei y peso, entrega otros muy significativos en cuanto a imagen, símbolos y aspectos de carácter técnico.
Corría 1979 y el teniente Eustorgio Rosero, dueño de una propiedad en el sector denominado “Noroccidente de Pichincha”, llegó a las oficinas del Banco Central del Ecuador (BCE) afirmando que había descubierto unas ruinas dentro de su dominio. Temía que los huaqueros (personas dedicadas al comercio ilícito de bienes culturales) las destruyan pues ya habían localizado el sitio. Lo atendió el entonces director de Museos y Galerías, Hernán Crespo Toral, quien luego de una breve conversación ofreció enviar un equipo de expertos al lugar.

En 1833, un Decreto Ejecutivo determinó en su artículo segundo, la primera impronta monetaria del Ecuador: “en el anverso se grabarán las armas del Estado, compuestas de dos cerritos que se reúnen por sus faldas, sobre cada uno de ellos aparecerá un águila; y un sol llenará el fondo del plano (…)”.
El Museo Numismático del Banco Central del Ecuador realizó el conversatorio “Quebrada de Jerusalén: Monumento a los Héroes Ignotos y la Av. 24 de Mayo”, detallando las etapas de la transformación de esta zona y su importancia para la metrópoli quiteña.
En el Quito de inicios del siglo XX, la quebrada llamada Jerusalén, se convirtió en un problema de salubridad debido a sus niveles de contaminación. Al mismo tiempo empezó a evidenciarse la necesidad de encontrar nuevos espacios para construir edificaciones. Estas razones motivaron que en la ciudad empiecen a realizarse trabajos de relleno, como el de los causes naturales de la urbe, con lo que se buscó atender a los requerimientos propios de la expansión urbana y paralelamente evitar una epidemia.